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Historia del Tarot

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Historia del tarot

Voy a ser honesto: nunca pensé que me iba a interesar el tarot. Siempre lo vi como esas cosas raras que ves en películas, con velas encendidas, humo y alguien diciendo cosas raras mientras mezcla cartas. Pero un día me topé con una baraja antigua en casa de mi tía, y me dio curiosidad. De ahí me puse a investigar y, bueno… descubrí que la historia del tarot no es lo que yo creía.

Resulta que el tarot no nació para leer el futuro ni para conectar con los espíritus ni nada de eso. En realidad, empezó como un simple juego de cartas. Sí, un juego. Allá por el siglo XV, en Italia, la gente jugaba a algo llamado tarocchi. Ni rastro de lo místico todavía. Era más como un juego de mesa para pasar el rato entre nobles.

¿Y cuándo se volvió “esotérico”?

Esa parte vino después, mucho después. Algunos tipos en el siglo XVIII, como uno que se llamaba Court de Gébelin (nombre complicado, lo sé), empezaron a decir que esas cartas tenían orígenes egipcios y que escondían secretos antiguos. ¿Pruebas? Pocas o ninguna, pero la idea pegó fuerte. Y así, de a poco, la gente empezó a ver el tarot como algo más profundo.

Las cartas en sí: ¿qué tienen?

Un mazo típico de tarot tiene 78 cartas. 22 de ellas son los famosos Arcanos Mayores, que son las que más se conocen (como El Loco, La Muerte, La Estrella…). Las otras 56 se dividen en cuatro palos: copas, bastos, espadas y oros. Cada palo habla de temas distintos: emociones, conflictos, trabajo, etc.

No hay una forma “correcta” de leerlas. Mucho depende del lector, del momento, de la pregunta… incluso del estado de ánimo, te diría.

El Tarot de Marsella y el Rider-Waite

Hay montones de tipos de tarot, pero dos que aparecen mucho son el Tarot de Marsella y el Rider-Waite. El primero es más viejo y tiene dibujos como salidos de un mural antiguo. El Rider-Waite es más moderno (del siglo XX) y tiene todas las cartas ilustradas, lo que ayuda un montón si recién estás empezando.

Yo empecé con el Rider-Waite porque lo encontré en internet y me pareció más “legible”, si se puede decir así.

¿Realmente predice el futuro?

No lo sé. Hay quienes dicen que sí, y hay quienes lo usan más como una especie de guía personal. Yo me inclino por lo segundo. Las cartas no me dicen qué va a pasar mañana, pero a veces me hacen pensar distinto. Como que me sacan de mi punto de vista habitual.

Para mí, el tarot no es adivinación. Es una forma de mirarte por dentro.

El tarot hoy en día

Ya no es cosa de brujas ni de gente rara (bueno, algunos sí, pero en el buen sentido). Hoy podés encontrar tarot en apps, en talleres, en TikTok, en libros… está en todos lados. Lo usan terapeutas, gente espiritual, curiosos, incluso personas que no creen en nada, pero lo encuentran útil igual.

En mi caso, me ayuda a pensar. Nada más. Y con eso, ya me alcanza.

En resumen…

La verdad, la historia del tarot es una mezcla bastante curiosa… tiene un poco de juego, algo de misterio, mucho arte y hasta un toque de psicología. Empezó siendo un entretenimiento y terminó convirtiéndose en una herramienta que mucha gente usa para entender su vida. ¿Místico? A veces. ¿Útil? Para muchos, sí.
Y eso, más allá de lo que uno crea, ya dice bastante.

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